CHECO PÉREZ Y LA RESILIENCIA DEL MEXICANO EN LA FÓRMULA 1

Sergio Pérez entiende que cada etapa en la Fórmula 1 tiene un significado distinto. Hoy, tras más de una década como referente del automovilismo mexicano, afronta con madurez su nuevo reto: el proyecto de Cadillac, al que llega con contrato hasta 2027 y que define como su “última gran aventura” en el Gran Circo.
Más allá de la ilusión por un nuevo uniforme, Checo muestra una visión clara: la F1 no solo se trata de trofeos o podios, sino de crecimiento, legado y de abrir camino para los que vienen detrás. “Lo veo como mi último gran proyecto en la F1, quiero darlo todo para que sea exitoso”, expresó el tapatío, quien fue acompañado en su presentación por la familia Slim, patrocinadores que lo han respaldado desde sus inicios.
Pérez sabe que Cadillac parte desde cero en una categoría sumamente competitiva. La prioridad no será inmediata, sino construir paso a paso un equipo sólido rumbo al gran cambio de reglamentación en 2026. “Regresamos a lo que fue 2014. Cadillac lo ha planeado muy bien. Sé que empezaremos atrás, pero lo importante es progresar rápido. Esa será la clave”, apuntó.
Su visión trasciende lo deportivo. Consciente de lo que representa para México y Latinoamérica, Checo reconoce que ser parte de este proyecto no es solo una oportunidad personal, sino una forma de continuar inspirando a una afición que lo ha acompañado durante 13 temporadas ininterrumpidas.
En lo personal, el jalisciense ha mantenido disciplina durante su pausa: entrenamientos, sesiones de karting y preparación física para mantenerse listo. Incluso rechazó participar en otras competencias, convencido de que debía enfocarse en no perder la memoria técnica de un monoplaza de F1.
El mexicano también destaca el valor de la experiencia compartida: su alianza con Valtteri Bottas será, dice, una combinación que le permitirá tener una referencia sólida y construir juntos la identidad de Cadillac.
Pese a la forma en que terminó su etapa en Red Bull, Checo se enfoca en lo que viene. “Hoy tiene más valor lo que hice allí, los resultados hablan por sí solos”, afirmó. Ahora, su visión está puesta en dejar huella. “Un trofeo más o menos ya no me cambia. Lo que quiero es disfrutar cada carrera y avanzar junto al equipo. Si lo logro, me iré feliz”.
Con esa mentalidad, Pérez no solo inicia un nuevo capítulo: reafirma su papel como embajador del automovilismo mexicano y como ejemplo de visión y resiliencia en la máxima categoría.



